Huracán lo justificó primero y lo ganó después
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Huracán lo justificó primero y lo ganó después

El equipo de Frank Kudelka consiguió un agónico y valioso triunfo en Mendoza que lo mantiene en la lucha por el tercer puesto y por el ascenso a Primera División. (Foto: Diario Uno)

Por Nicolás Di Pasqua

Huracán se llevó  de Mendoza un triunfo que vale oro y que aumenta a seis la racha de partidos sin derrotas que lo ha colocado en la pelea por el tercer puesto que hoy ocupa Instituto, 5 unidades por encima del ‘Globo’ de Parque de los Patricios.

En el final del partido, ya en tiempo agregado al reglamentario, Eduardo Domínguez clavó el zurdazo ganador que evitó un empate que hubiera alejado a Huracán de la pelea y que ilusiona a todo el pueblo ‘quemero’ con la vuelta a la máxima categoría.

No mereció  esperar tanto Huracán para llevarse una victoria que debió sellar en la primera mitad y terminó llevándose en el complemento.

Josué Ayala, el aquero de Independiente Rivadavia, evitó en el primer tiempo una y otra vez la apertura del marcador a un Huracán que complicó a partir de la habilidad de Espinoza y de Martínez y que  tuvo peso en el área rival con la potencia y el oficio de ‘Wanchope’ Ábila que siempre se encontró la manera de generarle espacios a aquellos dos o de ganarlos por cuenta propia  en el mano a mano con Agüero.

Sólo en la primera parte, el guardavallas del conjunto mendocino le ganó en dos mano a mano a Ábila, controló un cabezazo limpito de Mandarino de frente al arco tras un tiro y un remate lejano  de Martínez además de ver como el travesaño fue su cómplice en un remate de emboquillada de Toranzo que se le colaba por arriba.
Los de Trotta sólo respondieron con un par de remates de gamba, en el inicio y en el final del primer tiempo, que Díaz envió al corner en ambas oportunidades.

Huracán había desperdiciado su momento y el partido podía cobrárselo caro.

Sin embargo, en la segunda etapa, tras diez minutos de dominio territorial de Independiente Rivadavia, Huracán encontró en una subida de Arano el gol que no había marcado en aquella favorable etapa inicial. 

Poco después del cuarto de hora del complemento, Martínez, en tres cuartos de campo, creó espacios donde no los había entre cuatro rivales y abrió hacia la izquierda para la solitaria subida del lateral y este hizo uso de su buena pegada para rematar desde media distancia para  buscar el arco de un Ayala que terminó sorprendido porque el remate imperfecto de Arano fue conectado con deficiencia por Héctor Cardozo  para enviar el balón al palo  derecho del arquero mientras este viajaba hacia su izquierda para controlar un remate que parecía no llevar peligro.

Tras el gol, el partido pareció entrar en un congelador. Durante 10  minutos no se hicieron daño alguno pese al adelantamiento de ‘La Lepra’ y a los metros disponibles para el contraataque de Huracán.
Pero llegó la polémica y el empate cuando el partido estaba por ingresar en el cuarto de hora final. Gamba envió un centro desde la derecha al segundo palo, Mandarino falló en el cálculo para despejar el balón que cayó en los pies de Gutierrez que con un enganche dejó desairado al propio Mandarino que en la caída tocó la pelota con el brazo izquierdo de manera tan evidente como involuntaria.

Baliño castigó la torpeza del movimiento de Mandarino y no tuvo en cuenta la intención o no de la mano  como lo solicita el reglamento.  Esto quedó más claro aun cuando, unos minutos más tarde, otra mano ampulosa y sin intención de Agüero en el área opuesta no fue sancionada de la misma manera por el árbitro ante la protesta generalizada de jugadores y cuerpo técnico de Huracán que pretendían una sanción similar a una jugada bastante parecida.
De todos modos, Pérez picó la pelota al centro del arco de un Díaz que iba hacia su derecha y poco le importó si el penal estaba o no correctamente sancionado. El injusto empate desde el desarrollo del encuentro y desde el penal, a nuestro entender, mal sancionado.

El partido volvió a apagarse y cuando todos parecían conformarse con un empate  que no tenía en cuenta lo que había ocurrido en la primera mitad y se ajustaba a la paridad de la segunda, apareció Ábila fabricando una falta de Agüero de frente al arco tras un envío  largo de Díaz y Domínguez se encargó del resto para  el festejo agónico de Parque  de los Patricios.

En Mendoza, todo es incertidumbre tras la derrota ante Huracán. La zona del descenso aprieta de nuevo y la magra cosecha de la segunda rueda del torneo ha vuelto a dejar serios interrogantes en el futuro ‘Leproso’.

Del otro lado, la ilusión de Huracán se resumió en la emoción de Eduardo Domínguez y en el festejo eufórico de sus jugadores en pleno Gargantini.

Ahora el ‘Globo’ deberá afrontar dos encuentros consecutivos como local –Douglas Haig y Banfield- y luego visitar al descendido Villa San Carlos en tres encuentros que pueden marcar gran parte de la suerte del equipo en su viaje hacia un tercer puesto  que, hace poco tiempo atrás, parecía inalcanzable.

INDEPENDIENTE RIVADAVIA 1: Ayala (7); Caballero (5)A, Agüero (5) y Parisi (4); Guerra (6)A, H. Cardozo (4)(68’ Gutiérrez), Fernández (5) y Tonetto (5)(75’ D. Cardozo); Pérez (6); Gamba (6) y Carboni (4)(85’ Rossi). DT: Roberto Luis Trotta. Suplentes: Scapparoni, Pucheta, Cerruti y Gautier.
HURACÁN 2: M. Díaz (6); Mandarino (4)A, Mancinelli (5)A, E. Domínguez (6) y Arano (5); Capurro (5), Villarruel (5)A, Toranzo (5)A (79’ Caruso) y G. Martínez (6)(87’ Defederico); Espinoza (6)(87’ Villafañez) y Ábila (7). DT: Frank Kudelka. Suplentes: Monzón, Cuesta, Gallegos y Sosa.

Jugado el 27 de abril
Goles:
62´ H. Cardozo e/c, 74´ Pérez (p) y 93´ E. Domínguez
Cancha: Independiente Rivadavia (buena)
Árbitro: Baliño (5)
Resultado Moral: Independiente Rivadavia 0 - Huracán 1