Un empate con varias miradas
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Un empate con varias miradas

Talleres pegó de entrada, pero Independiente, con un Montenegro imparable, lo dio vuelta. En el tramo final del partido, el local terminó rescatando un punto. (Foto: Mundo D)

Por Hugo Caric - Mundo D (La Voz del Interior)

¿Talleres ganó un punto o perdió dos? Fue la pregunta que quedó flotando anoche en el aire (bastante frío, por cierto), en el Estadio Mario Alberto Kempes, después de la igualdad 2-2 entre el conjunto albiazul e Independiente.

Si se tiene en cuenta que el gol de Sánchez Sotelo, a los 30 minutos del segundo tiempo, le permitió a la “T” reestablecer la paridad en un contexto de mucho nerviosismo y de pocas ideas, habrá que convenir que el punto no estuvo tan mal.

Quizá empiecen los lamentos al recordar las dos situaciones que Klusener desaprovechó solito y solo ante el arquero Rodríguez, y que pudieron haberle dado el tiro de gracia a un rival que arrancó el juego malherido por la puñalada que significó el tempranero gol de tiro libre de Elvio Fredrich: un zurdazo al segundo palo que no encontró ni la más mínima oposición del fondo visitante, incluido su arquero.

 
Los mencionados cabezazos de Klusener, a los 31 y 43 minutos, no llegaron a buen destino, el gol, y entonces llegó la hora del sufrimiento para Talleres. En la siguiente réplica, “el Rolfi” Montenegro se avivó de que la defensa albiazul esperaba bien parada los embates del Rojo y, en medio de tanto vértigo, apeló a la inteligencia para sorprender a todos desde lejos y empatar.

A la vuelta del descanso, otra vez Montenegro, en este caso con una volea de derecha, le puso bien difícil la cosa a los dirigidos por “Cacho” Sialle. ¿Otra vez la maldición del “10” de Independiente? Más bien pareció un descuido defensivo, o algo más complejo: una subestimación, a la hora de planificar el juego, de la capacidad del veterano estratega del elenco de Avellaneda.

Cuando Talleres quedó en desventaja, hacía rato que el partido se había acomodado a la conveniencia de Independiente, que cuando logró reaccionar del impacto inicial, el 1-0 de Fredrich, buscó imponer su presión y encaminar las acciones hacia un trámite de mucho rigor físico.

Le costó a la “T” manejarse en este contexto, porque la exigencia le fue quitando orden y obligándolo a batallar más de lo imaginado en la mitad de la cancha.

Sin demasiada generación de juego –Vega y Fredrich no tomaron la posta desde los carriles, y Leyes y Brítez Ojeda no encontraron espacios para tocar–, el anfitrión entendió que el negocio era meter la pelota en campo contrario y apostar a la inspiración de Sánchez Sotelo o al oficio de Klusener. Y la igualdad llegó. Tal vez de la forma menos pensada. De un lateral de Chaves, la tocaron Klusener y Díaz, y la aparición goleadora de Sánchez Sotelo, una verdadera pesadilla para el frágil cuarteto defensivo de la estructura que armó De Felippe.

El 2-2 premió la entrega y el carácter de Talleres, que entendió cómo hay que jugar cuando las cosas no salen de otra forma. La derrota hubiera sido mucho castigo. Estuvo bien.

TALLERES 2: Santillo (5); Chávez (6), Vera (5)A, Avendaño (5) y Bazzi (5)A; Vega (5)A(83´ Bottino, Leyes (5), Brítez Ojeda (6)A(72´ A. Díaz) y Fredrich (6)(53´ Carabajal 6); Klusener (4) y Sánchez Sotelo (6). DT: Sialle. Suplentes: Costa, Shaffer, Salmerón y Tévez
INDEPENDIENTE 2: D. Rodríguez (6); Vallés (6)A, Cáceres (5), Morel Rodríguez (5)A y Núñez (5)A; Zapata (6)A(88´ Benítez), Razzotti (5)(75´ Vidal) y Mancuello (6); Montenegro (8); Pisano (6)(79´ Trejo) y Parra (5). DT: De Felippe. Suplentes: Assmann, Ojeda, Miranda y Menéndez

Jugado el 28 de septiembre
Goles:
4´ Fredrich, 44´ y 49´ Montenegro y 75´ Sánchez Sotelo
Cancha: Mario Alberto Kempes (muy buena)
Arbitro: Pezzotta (5)
Público: 25.000
Resultado Moral: Talleres 2 - Independiente 2